Egeria: monitoreo remoto de tu campo

Monitorear el agua del ganado a distancia es posible. Egeria propone un sistema simple y confiable para controlar reservas y detectar fallas en tiempo real, mejorando la eficiencia en predios ganaderos.

Egeria monitoreo campo

 

 El problema

El suministro de agua para el ganado representa una limitante crítica en la gestión de predios ganaderos. La organización típica de estos predios implica la rotación de un rodeo entre parcelas para aprovechar mejor el pastoreo, siendo indispensable que cada parcela cuente con su propio bebedero. Estos bebederos son alimentados desde una reserva central, ubicada en un punto alto del campo. Un rodeo promedio de 32 novillos demanda aproximadamente 2.000 litros de agua por día.

Según el Censo General Agropecuario Nacional de 2011, el 45% de los productores manejan al menos tres rodeos. Esto implica poder almacenar hasta 200.000 litros de agua, volumen suficiente para abastecer tres rodeos durante unos 15 días.

Las reservas de agua se recargan constantemente con agua de pozo usando energía eólica o solar. Es indispensable acumular agua durante períodos de menor demanda, para evitar desabastecimientos en verano, cuando el consumo aumenta.

En este marco, el monitoreo diario del nivel de las reservas y del sistema en general es clave para detectar pérdidas por roturas en cañerías o tanques. Como las reservas suelen estar geográficamente dispersas, a kilómetros de las instalaciones, su supervisión implica varias horas de trabajo. En caso de fallas, cuando la persona que controla llega al lugar, pudo haberse perdido toda el agua, lo que conllevará significativas consecuencias económicas.

 

Boyas remotas y monitoreadas en línea

Con el acompañamiento de Fundación Ricaldoni e Incubaelectro, y con el apoyo de la ANII y de ANDE en el marco del Instrumento de Validación de Ideas de Negocio los emprendedores de Egeria, Lía Gómez y Geremías Evia, están desarrollando un sistema de monitoreo remoto, fácil y confiable, que permite a los productores ganaderos controlar desde su celular el nivel y las salidas de sus reservas de agua, detectando problemas en forma temprana, sin necesidad de recorrer el campo.

La solución que están validando consiste en un dispositivo que se instala en la parte superior de la reserva y reporta periódicamente al smartphone del productor la cota del agua dentro del tanque y el flujo de agua de los ramales de salida. Cuando el nivel desciende o la velocidad de descenso es inusualmente alta, se generan alertas que indican pérdidas de agua. Este dispositivo se combina con sensores instalados en los ramales lo que permite identificar claramente dónde se origina el problema permitiendo al productor un uso más eficiente de su tiempo de trabajo al no tener que inspeccionar líneas de cañerías (ramales) o bebederos uno por uno.

Si bien ya existen empresas en el mercado uruguayo que atienden el problema de medir las reservas de agua, Egeria aporta soluciones con valores diferenciales, por ejemplo, una tecnología propia con respaldo local. Además ofrecen un precio menor a otras soluciones de mercado menos completas.

 

Egeria tanqueCampañón

Geremías Evia, un ingeniero agrónomo dedicado al asesoramiento de productores hortícolas para el manejo integrado de plagas y enfermedades, considera que “en el campo hay un montón de cosas que se pueden resolver con un poco de tecnología”.

En este marco, en 2024 decidió fabricar un dispositivo para monitorear las boyas de los bebederos de ganado y, como se dio cuenta que no lo podía hacer solo, le pidió ayuda a su cuñada e ingeniera eléctrica, con perfil Electrónica, Lía Gómez.

“En aquel momento solo quería hacer unas pruebas para instalarlas en el campo de unos conocidos. La idea de convertir estas pruebas en un emprendimiento se dio después que nos postulamos a Incubaelectro y nos aprobaron. Recién ahí tomó forma”, recuerda Geremías.

Al ser consultados respecto a la fecha en que ingresaron a Incubaelectro, Geremías y Lía necesitan conversar algunos minutos hasta concluir que ingresaron hace solo un año. “Parece una vida”, comentan y se ríen.

“Nos postulamos en mayo del 24 y nos aprobaron en julio o agosto”, indica Lía. Luego comentan sobre la enorme dedicación que le brindan a su emprendimiento. “Cuando empezamos yo estaba recién recibido y Lía era estudiante”, recuerda Geremías. “Ahora cada uno tiene su trabajo, por tanto siempre tuvimos que acompasar el proyecto con otros proyectos personales. Ahora todas nuestras horas que no son pagas, las estamos invirtiendo acá”. “En el agro cualquier prueba se hace en el campo, a kilómetros de distancia. Son horas arriba del auto. Lleva su dedicación”, reflexiona.

El primer problema que buscaron resolver fue la pérdida de agua en tanques australianos que recolectan el agua para la ganadería. “Al ser tanques que están en lugares remotos, queríamos tener la medición del nivel del agua sin tener que ir hasta allí. Queríamos un aviso cuando el nivel baja fuera de lo esperado. Al meternos en la solución descubrimos que ya hay otras empresas que brindan este servicio, por tanto quisimos dar una solución más abarcativa para todas las pérdidas que puedan darse en el campo y que el productor pueda llevar nuestro producto, ponerlo en el tanque y que ya quede funcionando”, dice Geremías.

Al momento de realizar esta entrevista, tienen pruebas funcionando en tres predios pilotos, en las que se mide el nivel del tanque, mientras que el monitoreo del flujo de agua se encuentra en etapa de desarrollo.

Esto les permite detectar rápidamente dónde está la falla. El sistema transmite los datos mediante la red Narrowband IoT (Nb-Iot) de ANTEL, la que asegura conectividad en el 80% del territorio nacional, a una aplicación en el teléfono celular del productor. Allí se pueden definir alertas y graficar los datos históricos, los que también se almacenan en la nube.

 

Egeria campoLas ayudas recibidas

Al ser consultados por las ayudas recibidas por parte de Incubaelectro y Fundación Ricaldoni, los emprendedores señalaron que “fueron fundamentales”.

“Teníamos la idea y las ganas pero a partir que nos presentamos a Incubaelectro nuestro proyecto despegó, pasó a ser una realidad”, explica Lía. “No teníamos ni idea de todo lo que implicaba”… se ríen. “La ayuda económica fue fundamental para comprar los insumos pero el apoyo técnico fue importantísimo tanto en la parte técnica como en negocios. Tuvimos asesores de todo tipo que nos dieron tremenda mano: apoyo legal, contador, diseño industrial…”, recuerda. 

“Cuando se accede a un apoyo de este tipo, uno mira el número, es decir cuánta plata hay para qué rubro pero, de lo que hubo para invertir, más del doble vino en gente disponible para asesorarnos. Esto permitió que nosotros pudiésemos sacar adelante esto, de otra forma no hubiese sido posible”, dice Geremías.

Una parte del apoyo consiste en acompañamiento semanal por parte de especialistas de Fundación Ricaldoni y de Incubaelectro. “Tener una reunión semanal donde te hagan replantear los objetivos y lo que hicimos durante la semana, es muy importante. Si uno se tira solo, por la suya, termina perdido en el ruido. Creo que sin los apoyos que tuvimos, no arrancábamos”, dice Geremías.

 

El valor del acompañamiento

En su pasaje por Incubaelectro, el equipo de Egeria se vinculó directamente con la Fundación Ricaldoni, en marco de la alianza entre la incubadora y la FJR, y del proceso habitual establecido por las instituciones.

Desde la Fundación se los apoyó en la postulación al instrumento VIN de ANDE/ANII. “Nos quedamos muy contentos cuando supimos que podían acompañarnos, porque el equipo de la FJR trabaja en forma muy concreta.Es fácil hablar con ellos, nos ayudan a resolver situaciones. No solo nos contactaron con profesionales sino también con otros emprendimientos con los que podrían surgir colaboraciones. Sin estas conexiones con el mundo emprendedor, se hace mucho más difícil”, indica Geremías.

“Para nosotros, Fundación Ricaldoni es la cara del VIN y es muy bueno trabajar con este equipo porque tienen mucha experiencia para llevar los emprendimientos adelante. Te van diciendo que a algunos les fue bien por este lado y a otros les fue mal por el otro, lo que te salva mucho tiempo y evita errores”, explica Lía.

Los emprendedores agregan que el VIN les dio dinero para crear la identidad de marca y para difusión, lo que les permitió participar en distintas ferias del sector ganadero. “Esto nos ayudó mucho porque teníamos una idea de quiénes podrían ser nuestros clientes y dónde podríamos encontrarlos, pero estar en contacto directo con ellos, estar atentos a lo que te preguntan y qué les interesa, nos dio mucho insight”, dice Geremías.

“Estamos tratando de ingresar en el sector rural, hacernos un lugarcito. No es fácil entrar con tecnología en el campo. Es un reto. Además tenemos que competir con otras empresas que ya están instaladas y que tienen mayor escala, así que es un reto doble. Creo que estamos haciendo un campañón”, concluyó Geremías.

 

La importancia de las alianzas institucionales

La FJR forma parte del Comité de Selección de Incubaelectro. De los proyectos que quedan incubados, los que están en las etapas iniciales y cumplen las condiciones de presentarse a un instrumento VIN, son acompañados por FJR.

“Los equipos de Incubaelectro y la FJR desarrollan un trabajo conjunto que permite a los incubados profundizar en aspectos técnicos y comerciales. Desde IncubaElectro se brinda el acceso a Laboratorio de Electrónica , el acceso a consultorías especializadas e infraestructura para prototipado, mientras que la Fundación acompaña la postulación y el seguimiento del proceso en el marco del instrumento VIN”, indicó la ejecutiva de emprendimientos de la FJR, Silvana Nallem.

Esta sinergia de trabajo resalta la importancia de los apoyos desde los momentos iniciales. Un acompañamiento sólido desde el comienzo permite que los emprendimientos ingresen a la incubadora con un mayor grado de desarrollo, lo que vuelve más transitable y menos riesgoso el camino en las etapas siguientes.

La ejecutiva de emprendimientos, destaca el funcionamiento del equipo “Es un dúo emprendedor que funciona muy bien con perfiles complementarios. Reúnen lo positivo de una persona vinculada al segmento al cual se enfocan (Geremías) que puede entender los problemas porque también los vive, con Lía que tiene un perfil técnico con conocimientos claves para el desarrollo de la solución. Son personas muy proactivas y comprometidas, y tienen mucha motivación para generar su aporte como emprendedores”.

 

Apoyos FJR a emprendedores

Aquí podrás acceder otros apoyos que Fundación Ricaldoni brinda a emprendedores con proyectos de base científico – tecnológica.

Te presentamos algunos emprendimientos apoyados por FJR:


Benito Nardone 2270 - Montevideo, Uruguay

Teléfono: 2712 46 91

Lunes a Viernes de 9:00 a 17:00 hs. 

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